Plano entero
El Plano entero (PE), también conocido como Plano Figura, encuadra la figura entera del personaje a fotografiar, desde los pies a la cabeza.
Plano americano
El Plano americano (PA), también denominado 3/4 (tres cuartos) o plano medio largo, recorta la figura por la rodilla aproximadamente. Es ideal para encuadrar en la fotografía a varias personas interactuando.
Plano medio
El Plano medio (PM) recorta el cuerpo en la fotografía a la altura de la cintura. Es la distancia adecuada para mostrar la realidad entre dos sujetos, como en el caso de las entrevistas.
Plano medio corto
El Plano medio corto (PMC) captaría el cuerpo desde la cabeza hasta la mitad del pecho. Este plano nos permite aislar en la fotografía una sola figura dentro de un recuadro, descontextualizándola de su entorno para concentrar en ella la máxima atención.
Primer plano
El Primer plano (PP) recogería el rostro y los hombros. Este tipo de plano, al igual que el Plano detalle y el Primerísimo primer plano, se corresponde con una distancia íntima, ya que sirve para mostrar confidencia e intimidad respecto al personaje.
Primerísimo primer plano
El Primerísimo primer plano (PPP) capta el rostro desde la base del menton hasta la punta de su cabeza. También dota de gran significado a la imagen.
Plano detalle
El Plano detalle (PD), recoge una pequeña parte de un cuerpo u objeto. En esta parte se concentra la máxima capacidad expresiva, y los gestos se intensifican por la distancia tan mínima entre cámara y sujeto/objeto. Sirve para enfatizar algún elemento de esa realidad.

El retrato, la foto más personal:

Aunque genéricamente hablamos del retrato como si se tratase invariablemente de la fotografía del rostro de una persona, su esencia va mucho más lejos. Un retrato implica la participación de muchos elementos y la perfecta armonía de todos ellos. Desde el equipo a emplear hasta la complicidad del modelo -profesional u ocasional-, debemos tener en cuenta que todos los detalles son esenciales y que el fallo de uno solo puede echar por tierra el resultado final. Y es que si hay una imagen que transmita un sentimiento, esa es un retrato.

Retratos los hay de muchos tipos. Pero es evidente que no es lo mismo un retrato en estudio con una top model y mucho dinero en equipo que el retrato del hijo recién nacido en la cuna del hospital o el del aldeano tailandés de nuestro último viaje. La diferencia técnica entre uno y otro puede ser abismal y, sin embargo, también es posible que el retrato de estudio sea mucho menos llamativo que los otros dos. Esto es así porque los elementos que intervienen en un retrato están hilvanados entre sí, compensándose mutuamente. Así, una carencia de iluminación, por ejemplo, puede subsanarse con una buena composición; del mismo modo, un buen atrezzo no puede competir con las carantoñas de un bebé.

Nikon D-100, f5.6, 1/60 s, ISO 400

Un buen feeling entre modelo y fotógrafo es -en ocasiones- más que suficiente para lograr que una carencia de medios no suponga un grave handicap para el resultado final. En esta ocasión, sólo se disponía del flash integrado para la toma.

Lo que en estas líneas vamos a tratar podemos llamarlo el retrato sencillo. Ciertamente, no es un nombre muy técnico, pero concuerda bastante con la realidad. A la mayoría de nosotros ya nos cuesta mucho adquirir una cámara digital aceptable para nuestras necesidades, por lo que pedir un estudio y flashes es algo poco menos que imposible. El retrato sencillo es el que hacemos en casa o en la calle, con un cierto nivel de improvisación y sin los medios idóneos. Sin embargo, no por eso vamos a obtener peores resultados. No sería la primera vez que decimos que lo que perdemos de un lado lo ganamos de otro. Y en esta ocasión no huelga decir que lo importante de la fotografía es el fotógrafo.

La esencia del retrato
Hoy vamos a concebir el retrato como la fotografía de un sujeto que abarca desde su rostro hasta la mitad del pecho, hasta aproximadamente un palmo sobre el ombligo. Evidentemente, esto no es una verdad absoluta -una fotografía de las manos también puede considerarse un retrato-, pero es un buen punto de referencia para iniciarnos.
Antes de empezar, tenemos que meternos, a modo de dogma, un principio entre ceja y ceja: los retratos, o bien son preparados, o bien son espontáneos -aunque todos aceptan un grado de improvisación. Si pretendemos hacer un retrato serio –por así llamarlo- necesitaremos un mínimo de preparación. En este sentido, será necesario asegurarse que el modelo tenga un semblante que se adecue a la óptica con la que queramos enfocar –en un sentido metafórico- nuestra composición. Con ello no pretendemos sugerir que sea necesariamente guapo, sino que venga predispuesto a pasarse -cuanto menos- unos minutos frente a la cámara. El fotógrafo, por su parte, deberá de tener previamente elegidos los puntos de vista; conocer el escenario, las poses que se van a pedir y el material necesario, etc. De nada sirve lamentarse por no disponer de un reflector plateado o quejarnos porque nuestro sujeto lleva una chupa de cuero para un recordatorio de comunión, si no podemos remediarlo.
El sujeto: centro de interés
El principio de un retrato suele consistir en ubicar el sujeto. Es conveniente emplear fondos no demasiado llamativos ni recargados que puedan distraer la atención -el sujeto es lo más importante- y, si es posible, situarlos fuera de enfoque.

Olympus E-20, f2.2, 1/80 s, ISO 80

Los fondos neutros son excelentes compañeros de viaje de los retratos. Sin embargo, un fondo demasiado oscuro puede confundirse con el cabello y crear un poco deseado efecto óptico en la toma.

Si hacemos la toma en exteriores es conveniente situar al sujeto de forma que la luz del sol no incida directamente en su cara. Un ángulo de unos 45 grados entre el sol y el modelo puede contribuir a generar unas sombras agradables en su rostro. Una iluminación muy picada, sin embargo, puede dar lugar a alargadas y antiestéticas sombras bajo los ojos y la barbilla. Resulta un ejercicio también interesante colocar el sujeto ante el sol, quedando así iluminados los bordes de la silueta a modo de halo de luz. Es imprescindible, entonces, rellenar la sombra de su rostro con un flash, dedicando, eso sí, una especial atención a las sombras creadas por atuendos como gafas o sombreros.

Nikon D-100, f4, 1/100 s, ISO 400

Gorras, gafas, cigarros y otros complementos representan un peligro para los retratos iluminados con luz de flash. La mejor forma de sortear esta dificultad es servirse de una luz rebotada -como es el caso- o de reflectores.

En este tipo de fotos es también relevante la elección de la hora. Resulta recomendable realizarlas al comienzo o al final del día, cuando la luz solar incide muy angulada con respecto al suelo y no genera sombras fuertes. Por otro lado, es especialmente recomendable elegir días parcialmente nublados, pues así podremos aprovechar un tipo de luz más homogéneo y blando.
La posición de las manos, los brazos y el tronco del sujeto fotografiado son otros de los elementos preponderantes en un retrato. Del mismo modo que el punto de vista frontal no es el mejor para capturar un rostro, un cuerpo erguido dista de ser la mejor postura para quedar inmortalizado. De hecho, muchas personas se esfuerzan por adoptar una pose atractiva, logrando generalmente un resultado opuesto al deseado. Para obtener una composición estéticamente agradable, es bastante útil sugerir al modelo que sujete algún objeto o que se apoye en algún lugar, pudiendo adoptar así distintas posturas que no resulten incómodas o forzadas. Sin embargo, hay que tener cuidado de que estos elementos no interfieran en el resultado final de la toma.

Olympus E-20, f3.2, 1/50 s, ISO 80

Para evitar poses complejas, antinaturales y antiestéticas es recuso común y efectivo permitir que el sujeto se apoye en algún objeto. Hay que tener cuidado, sin embargo, que dicho objeto, cuanto menos, no perjudique la composición global.

La principal parte del retrato se encuentra -en la mayoría de ocasiones- en el rostro del sujeto, ya que en él se concentran una parte sustancial de las expresiones corporales. Así pues, debemos tener en cuenta que la cámara y los ojos del sujeto han estar, para lograr un retrato estándar, a la misma altura. Cualquier punto de vista diferente podría implicar posturas forzadas que, en un principio, es preferible evitar.
Además, tenemos que prestar atención al enfoque. Aunque lo normal es no tener problemas de profundidad de campo -máxime si empleamos pequeñas compactas digitales-, es posible aunque poco probable que el enfoque pueda perderse ligeramente, sobre todo si utilizamos focales largas. Para evitar que la profundidad de campo se convierta en un error, lo mejor es mantener el punto de enfoque en los ojos del sujeto o, si no está de frente, en el ojo más cercano a nuestro objetivo.

Olympus E-20, f2.4, 1/80 s, ISO 80

El enfoque en los retratos es vital. En este caso, el punto de nitidez está en las gafas, no en los ojos –como hemos sugerido-, convirtiéndolas así en un elemento de distracción y restándole fuerza a la fotografía.

El retrato, la foto más personal
Ciertamente, tendemos siempre a emplear las mismas técnicas al fotografiar a todo tipo de "personajes"; unas técnicas que, si bien se basan en conceptos aplicables en todo tipo de retratos, están pensadas para personas de una edad determinada, con unas facciones determinadas y con una actitud determinada. Pensemos, si no, cómo le diríamos a un perro "sonríe", o cómo le pediríamos a un bebé que nos mire, o a un anciano que no se gire porque se le ven las patas de gallo.

Hemos de distinguir, pues, unos cuantos tipos de retrato que se apartan de lo que todo el mundo entiende –valga la redundancia- por retrato. Hay, por ejemplo, el retrato de animales, el de niños o bebés, el de personas mayores, y el retrato que no incluye el rostro o que se aleja de la línea general.

Olympus E-20, ISO 80, f2.4, 1/125 s

No es necesario que el retrato de una persona incluya su rostro, aunque sea la idea convencional que se tiene de una fotografía de este tipo.

Si, en la primera parte de este tema, comentábamos la importancia del punto de vista en la fotografía de retrato general, ahora vamos a descubrir que hay un tipo de retrato en que el punto de vista es mucho más importante: el de niños. Es evidente que los niños tienen un concepto del mundo diferente al nuestro; por lo menos, lo ven todo un metro -aproximadamente- por debajo de la mayoría de adultos. Por este motivo, siempre que hagamos fotografía de niños hemos de rebajar nuestro punto de vista hasta sus ojos. Esto, que parece sencillo, puede convertirse un caos si nuestro modelo está en actitud de libre albedrío. El hecho de tener el suelo tan a su alcance provoca que cualquier detalle de éste se lleve su atención, moviéndose imprevisiblemente y agachándose cada dos por tres.

Si conseguimos tener controlado a nuestro modelo, tendremos la ocasión de realizar excelentes tomas -cuidado con el flash, sus ojos son muy sensibles. La expresividad de un niño es terriblemente fuerte en cualquiera de sus vertientes -enfado, alegría, etc.-, por lo que no es necesario, o no suele serlo, forzar al niño con sonajeros o adminículos similares que lo único que suelen conseguir es distraer y estresarlo -esto también es aplicable al flash, insistimos, si abusamos de él. La mejor solución, aunque suene a verdad de Perogrullo, es dejarle hacer, y disparar y disparar. Siempre será mejor llenar una tarjeta que perder una toma. Utilizaremos focales largas, encuadrándole a una cierta distancia, dejando que el niño tenga libertad de movimientos y no se sienta agobiado.

Olympus E-20, ISO 80, f2.4, 1/160 s

La paciencia y una focal larga dan buenos resultados con niños. No se necesita mucho más para obtener un rostro muy expresivo.

Cuestión de luces
Los retratos de personas mayores también son especiales. La experiencia de toda una vida se refleja fácilmente en la mirada, por lo que la fuerza expresiva es relativamente fácil hallarla. El problema, si es que podemos llamarlo así, es encontrar la combinación de luces adecuada. El rostro de una persona trasluce el paso de los años. Aparecen arrugas, las imperfecciones se acentúan y los rasgos faciales toman más intensidad. Este tipo de retratos ganan mucho en blanco y negro, con luces duras y un alto contraste. Los microsurcos entre las arrugas generan una excelente combinación de luces y sombras, y la luz dura refuerza las señales propias de cada rostro.

Nikon D-100, ISO 400, f5.6, 1/200 s

Luces duras y una escala de grises son excelentes ingredientes para retratar personas de edad avanzada. Con estos elementos, conseguimos aumentar la expresividad del personaje.

El maravilloso mundo animal
Cuando hablamos de retratos animales, la cabeza se nos va rápidamente a nuestras mascotas más habituales, esto es, perros y gatos. Hay otros muchos animales que nos ofrecen su compañía, a pesar de que es muy difícil fotografiarles con acierto sin la ayuda de un equipo costosísimo. Estamos hablando de algunos bichejos que -en la mayoría de ocasiones- no nos hacen el más mínimo caso: peces, hámsteres, arañas, serpientes, conejos, pájaros... Los mejores resultados aparecen cuando tratamos con un animal que reacciona a nuestros estímulos, aunque también es muy gratificante esperar pacientemente a que un animal que está a su aire nos ofrezca una expresión interesante.
Debido a la naturaleza desconfiada de los animales, lo mejor es servirse de focales largas. De este modo, el sujeto en cuestión no se asustará con nuestra presencia, ni tampoco con el clic de la cámara -si lo hace. Por el mismo motivo, es más que recomendable tratar de usar el flash lo más mínimo.

Nikon D-100, ISO 400, f5.6, 1/60 s

El hecho de que no nos contesten no significa que los animales no nos comprendan. Tanto el odio como la alegría pueden transmitirse mediante una fotografía, si sabemos actuar de la forma adecuada.
Por último, siguen retándonos ese tipo de retratos un poco alejados de la línea que podríamos llamar ortodoxa. Aquellos en los que el rostro no aparece o lo hace parcialmente, o en los que la escena no es la esperada. Este tipo de tomas llaman muchísimo la atención por su rareza, y precisamente por eso es difícil realizarlas con buenos resultados. Además, en series fotográficas -books y similares- el abuso de este tipo de tomas es contraproducente; como se suele decir, lo poco agrada y lo mucho cansa.

TRABAJO:

1 AUTORRETRATO

1 DETALLE (FOTOGRAFÍA PLANO DETALLE)

1 RETRATO (DE LAS PAREJAS TOTAL 2 FOTOS) SU COMPAÑERO Y USTEDES!

Total fotografías (6) solo es en parejas los autorretratos y foto detalle deben tomar cada uno sus fotos.

La entrega sera igual, en sobres de manila debidamente identificados, POR FAVOR NO SEAN DESORDENADOS OCUPENSE UN POQUITO TAMBIEN EN LA PRESENTACION DEL SOBRE... sean creativos!

¡DISFRUTEN LA ACTIVIDAD....!